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De la «Consciencia» a la «Conciencia»

Hay dos cuestiones fundamentales sobre las cuales pivota e indaga la ciencia actual más avanzada: cuál es el fundamento último de la «realidad» y qué es la «conciencia» (su origen y su naturaleza esencial)

La explicación científica del origen y naturaleza de la «conciencia» es el problema difícil, representa el “núcleo duro” para la comprensión de nuestra arquitectura psíquica.

El mundo de las propiedades cuánticas es hoy la hipótesis más verosímil para explicar la naturaleza de la «conciencia» y de los seres vivos.

Es un hecho que en el proceso evolutivo se ha producido la vida, el continuo sensibilidad=consciencia → conciencia presente en ella y progresivamente la maduración de la razón y el psiquismo humano en toda su complejidad. Es un hecho que los seres humanos tenemos «consciencia» y «conciencia». Aunque suenen casi igual, consciencia (con “s”) y conciencia (sin “s”) no tienen el mismo significado. El nivel de consciencia (con “s”) viene determinado por los sentidos, la imaginación y emoción, la capacidad de razonamiento de la mente, la memoria… Mientras que la «conciencia» (sin "s"), conciencia no-local o supraconciencia es una realidad que no es referible a ninguna otra, es irreductible e inmedible, autónoma, pues se ha demostrado que perdura más allá de la muerte, funciona más allá de la actividad cerebral; constituye la realidad primaria del ser humano.

Si todo esto se ha producido, es que hay causas que lo han hecho posible y que la ciencia debe intentar conocer. ¿Cuáles son los mecanismos que fundamentan la vida y la(s) causa(s) de que en ella emergiera el extraño fenómeno que consituye el proceso "sensibilidad=consciencia → conciencia"? ¿Cómo surge esa realidad que denominamos «Conciencia»? El supuesto clásico es que la aparición de estas propiedades psíquicas se ha producido porque la materia lo ha hecho posible en la evolución. Muchos neurocientíficos adoptan un enfoque materialista, basado en la premisa de que el contenido de los pensamientos, los sentimientos y los recuerdos puede ser explicado a partir de una actividad cerebral cuantificable. No obstante, la hipótesis de que la «conciencia» y la «memoria» son producidas y almacenadas exclusivamente en el cerebro está todavía por demostrar. No hay evidencia directa que pruebe que las neuronas generan la esencia subjetiva de nuestra conciencia ni de qué manera podrían hacerlo. Nuestro conocimiento científico actual sobre la vida, la sensibilidad-conciencia y la emergencia del psiquismo humano es un factor esencial para entender la imagen científica del mundo. ¿cómo y por qué ha sido producida, desde el mundo biofísico, la percepción-sensación-consciencia y la existencia de esa realidad que denominamos «conciencia, conciencia no-local o supraconcincia» que parece funcionar más alla de la actividad cerebral?

Qué nos dice la ciencia acerca de la relación entre el cerebro y la conciencia? ¿Cómo puede la materia generar conciencia? Aunque sabemos que las redes neuronales desempeñan un papel determinante en la manifestación de pensamientos, sentimientos y recuerdos, no implica necesariamente que estas células fabriquen y almacenen nuestros pensamientos y emociones. Según algunos físicos cuánticos, la física cuántica concede a nuestra conciencia un papel decisivo en el proceso de crear y experimentar la realidad perceptiva. Dicha interpretación, que aún no es ampliamente aceptada, postula que nuestra imagen de la realidad se basa en la información recibida por nuestra conciencia. En relación al fundamento cuántico de la conciencia no podemos hablar sino de "conjeturas". La explicación dada por la neurología cuántica nace de la conjetura de que propiedades cuánticas como coherencia cuántica, acción a distancia (no localidad), superposición e indeterminación cuántica entre otras, podrían ser el fundamento o soporte físico que hiciera posible el surgimiento de la propiedad "sensibilidad-conciencia".

La «conciencia» una realidad. Aunque desconocemos cómo se genera la el fenómeno de la «conciencia», el hecho es que existen evidencias de su realidad y existencia...

PIM van LOMMEL, uno de los grandes expertos mundiales en el estudio de la conciencia en su obra "Conciencia más alla de la vida" se fefiere a esa "conciencia infinita o supraconciecnia" de la siguiente manera:

Estudios prospectivos sobre la experiencia cercana a la muerte, así como recientes resultados de investigaciones neurofisiológicas y diversos conceptos de la física cuántica, me han llevado a estar firmemente convencido de que la conciencia no puede ser localizada en un tiempo y un espacio concretos. Esto se conoce como no localidad o no localización. La conciencia plena e infinita está presente en todas partes, en una dimensión que no está ligada al tiempo ni al espacio, donde el pasado, el presente y el futuro existen y son accesibles a la vez. Esta conciencia infinita está siempre en nosotros y alrededor nuestro.

No tenemos teorías para probar o cuantificar el espacio no local ni la conciencia no local en el mundo material. El cerebro y el cuerpo funcionan solamente como una interfaz o como un repetidor que integra en nuestra conciencia despierta parte de nuestra conciencia total y parte de nuestros recuerdos. La conciencia no local abarca mucho más que nuestra conciencia despierta. Nuestro cerebro puede ser comparado tanto a un aparato de televisión, que recibe información de campos electromagnéticos y los descodifica para transformarlos en sonido e imagen, como a una cámara de televisión, que convierte y codifica sonido e imagen en ondas electromagnéticas. Nuestra conciencia transmite información al cerebro y a través de éste recibe la información del cuerpo y los sentidos. La función del cerebro puede compararse a la de un transceptor; nuestro cerebro cumple más bien la función de facilitar que la de producir: posibilita experimentar la conciencia. Asimismo, existen cada vez más indicios de que la conciencia tiene un efecto directo sobre el funcionamiento y la anatomía del cerebro y del cuerpo, y es muy probable que el ADN desempeñe un importante papel en ello.

La experiencia cercana a la muerte (ECM) ha dado lugar al concepto de conciencia no local e infinita, que nos permite comprender un amplio espectro de estados especiales de conciencia, como las experiencias místicas y religiosas, las visiones en el lecho de muerte (experiencias terminales), las experiencias perimortem y postmortem (comunicación no local), los sentimientos intuitivos incrementados (intercambio de información no local), los sueños premonitorios, la visión remota (percepción no local) y el influjo de la mente en la materia (perturbación no local). En última instancia, no podemos evitar llegar a la conclusión de que la conciencia infinita siempre ha existido y siempre existirá, independientemente del cuerpo. No existe un comienzo y nunca habrá un punto final para nuestra conciencia. Por esta razón estamos obligados a considerar seriamente la posibilidad de que la muerte, al igual que el nacimiento, no sea más que un simple tránsito de un estado de conciencia a otro, y que en vida el cuerpo funcione como una interfaz o una caja de resonancia.

Sobre la continuidad de la conciencia sostiene: La ciencia nos desafía a concebir, probar y discutir nuevas ideas que expliquen la conexión, referida por quienes han tenido una ECM, entre la propia conciencia y la de otras personas vivas o incluso parientes difuntos. Lo mismo puede decirse de fenómenos no locales tales como las retrospecciones o prognosis vitales, en las que el pasado, el presente y el futuro se experimentan de forma simultánea, esquivando así nuestra concepción convencional del tiempo y el espacio. El mayor desafío es encontrar una explicación al hecho de que una conciencia expandida pueda ser experimentada independientemente del cuerpo durante una interrupción temporal de toda función del córtex y el tronco del encéfalo.

Hagamos una primera recapitulación de lo que hasta el momento hemos ido tratando sobre esa realidad última que nos constituye: la «Conciencia».

    El elemento estructural del universo: Conciencia universal, cósmica

  1. Existen diversas teorías que intentan explicar la Realidad, la naturaleza esencial de todo cuanto existe. El materialismo básicamente sostiene que la sustancia básica de las cosas puede ser reducida a materia. Para los materialistas la materia conformada en el Big Bang generó el universo y únicamente dicha materia explica la realidad. De acuerdo a esta noción, la «consciencia» es generada por el propio cerebro y su enorme red de conexiones neuronales: no existe nada más allá de esa estructura y cualquier posible explicación sobrenatural queda eliminada.  El idealismo postula que la realidad es fundamentalmente «mental». El panpsiquismo, sugiere que la «conciencia» es un aspecto fundamental del universo, presente en todas las cosas en diversos grados.
  2. Por su parte, la física teórica nos demuestra que el elemento estructural del universo es la energía y define el ser humano como un complejo cuántico coherente. Los recientes descubrimientos de la ciencia están empezando a revelar la posibilidad de que realmente exista esa parte esencial en el ser humano.
  3. Para la ciencia más vanguardista, la «Materia» ya no es el componente único o principal de la Realidad, y no puede ser totalmente entendida sin hacer referencia a la Mente. La «Mente»/«Conciencia» es también un aspecto de la Realidad y tiene tanta importancia o más que el mismo mundo físico. La «Mente» juega un papel fundamental en el universo. Esa «Mente» o «Conciencia» universal, no sólo es el más grande misterio del universo… toda tarea de conocer el universo depende de la mente.
  4. «Mente»: el conjunto de estructuras, contenidos y mecanismos físicos, biológicos y psíquicos, conscientes e inconscientes, que están en la base funcional de nuestra actividad psíquica. La mente es, pues, un subsistema de la psique: hemos construido una mente porque nuestro cuerpo es una psique; es decir, porque tiene una arquitectura psicobiofísica que lo permite: las células vivientes se formaron como sistemas físico-químicos. Después, en el proceso evolutivo superior, fueron apareciendo la sensación-percepción, la conciencia, el sujeto psíquico, la atención, la memoria, el aprendizaje, el pensamiento, el conocimiento, las emociones, el lenguaje, etc. Este conjunto de procesos constituye la arquitectura funcional básica del psiquismo. La sensibilidad-conciencia se construyó a partir del desarrollo evolutivo del sistema nerviosoa emergencia de la sensación-percepción, que evolutivamente termina en la conciencia humana.
  5. Las dificultades para explicar la «Mente»/«Conciencia» puramente en términos de procesos cerebrales se han vuelto tan agudas que algunos filósofos y científicos han adoptado una visión alternativa: la «Conciencia» no es un producto directo del cerebro, sino una cualidad universal fundamental, como la masa o la gravedad. Según el nuevo paradigma post-materialista la «Conciencia» es entendida no como un producto directo del cerebro, sino como una dimensión fundamental del Universo. Algunos estudiosos e investigadores del tema apuntan a que la «Conciencia» «no parece derivarse de las leyes físicas», que la «mente o la conciencia» es un aspecto básico de la naturaleza, una cualidad básica de las partículas materiales.
  6. Tanto los conocimientos sobre los campos quánticos como los avances de lo que se ha venido a denominar Psicología Transpersonal, nos llevan a la asunción de que el Universo es un Todo en el que todas sus partes están interrelacionadas, y en su seno como un componente básico y fundamental se encuentra la «Mente»/«Conciencia» que la investigación más avanzada va percibiendo sin límites de espacio y tiempo. El nuevo paradigma post-materialista sostiene la primacía de la «Conciencia»: la Conciencia (llamada Espíritu, Dios, Mente de Dios, Ain Sof, Tao, Brahman, etc., en las tradiciones populares y espirituales), y no la Materia, es la base de todo lo que existe; una Mente/Conciencia unitiva y trascendente, pero que se vuelve múltiple en seres sintientes como nosotros.
  7. La «Mente/conciencia» existe, es una realidad real, aunque sigue siendo uno de los mayores desafíos de la ciencia. Podemos distinguir dos aspectos: La Conciencia cósmica/universal y la Conciencia individual o particular. Para los materialistas, la materia conformada en el Big Bang generó el universo y únicamente dicha materia explica la Realidad. Sin embargo, para la vanguardia de la ciencia hoy la «Conciencia cósmica» o universal se contempla como una realidad fundamental del Universo, una cualidad universal básica en el Cosmos, el marco en el cual se produce toda manifestación de lo existente. En ese contexto se habla de la primacía de la conciencia en la manifestación del mundo: la Conciencia es primaria en el mundo; la materia es secundaria. La conciencia es la base de todos los objetos materiales, y estos son posibilidades de la conciencia. Los nuevos modelos de la conciencia la retratan como una entidad capaz de trascender los límites materiales de todo tipo.
  8. Hay una realidad última indivisible que se manifiesta en todas las cosas. La «Mente» o «Conciencia» universal baña, permea, penetra, todo lo que hay, es inespacial, infinita, intemporal y fuera de ella nada puede existir. Hay una «Mente» / «Conciencia» universal, cósmica, de la cual participamos todos los seres vivos y de manera especial el ser humano.
  9. Uno de los rasgos más importantes del concepto oriental del mundo, es la conciencia de la unidad e interrelación existente entre todas las cosas y sucesos, la experiencia de que todos los fenómenos que ocurren son manifestaciones de una unidad básica, todas las cosas son consideradas como partes inseparables de un conjunto cósmico. Biólogos, bioquímicos, físicos teóricos y han llegado a la conclusión de que todo ser vivo tiene conciencia lo que cambia es el grado de conciencia... por ejemplo, una mascota, un mamífero tiene una conciencia hasta el nivel medio del cerebro, tiene emociones, cuando le ve la mascota a usted se pone alegre, tiene capacidad de aprendizaje, usted le puede enseñar cosas… y tiene memoria, se acuerda… en tres fenómenos anímicos tiene un grado ya evolucionado de conciencia… en cambio, nosotros tenemos el neocórtex que nos proporciona una conciencia mucho más elevada y nos proporciona también autoconciencia, la capacidad de examinar si nuestras decisiones son éticas o no lo son, la capacidad de juzgar nuestros pensamientos, de autojuzgar nuestra conducta…
  10. Desde la perspectiva post-materialista la «Conciencia» ya no se considera un epifenómeno del cerebro, producto de la actividad neuronal sino la Base misma de la existencia. La «conciencia» no sería un epifenómeno del cerebro (expresión de la actividad cerebral) sino la base del ser, la Realidad última, en la cual todas las posibilidades materiales, incluyendo el cerebro, están incluidas.
  11. La intuición central de la sabiduría perenne es que la conciencia más íntima del ser humano es idéntica a la Realidad Absoluta y fundamental del universo, a la cual entre otros nombres se le denomina Mente o Deidad. Esa Conciencia o Supraconciencia suprema algunos lo llaman Dios, otros Universo, otros Creador o Diseñador inteligente.
  12. Interacción Mente-Materia

  13. Se ha comprobado que existe una profunda interconexión entre Mente y mundo físico, la mente ejerce una importancia influencia en el mundo físico. Según el paradigma post-materialista, la Mente es un aspecto de la realidad tan importante como el mundo físico con el cual está profundamente interconectada. Los pensamientos y las emociones pueden afectar la conducta y la actividad del cerebro. Igualmente, la Mente puede modificar el mundo físico y no puede ser confinada a puntos específicos en el espacio (cerebro, cuerpo) o en el tiempo (pasado, presente y futuro). Las Mentes no tienen límites definidos y pueden unirse de tal forma que constituyen “Una Mente Única” que es la sumatoria de todas las mentes individuales.
  14. A través de la física cuántica (una teoría que describe el mundo de los átomos y las partículas subatómicas y su interacción entre la energía y la materia), se ha podido comprobar (experimento de la doble rendija) que una conciencia inteligente (observador) es capaz de transformar la energía en materia (es capaz de colapsar la energía).
  15. Capacidad de colapsar la energía: es decir que una conciencia inteligente tiene la capacidad de transformar la energía (onda) en partícula (materia): en el experimento de la doble rendija cuando un observador «mira», la onda «colapsa», y el observador ve una partícula… a esto se le denomina «colapsar la energía». La energía se comporta como onda hasta que es observada, a partir del momento en el que la onda (energía) es observada pasa a comportarse como partícula (materia). El simple acto de observar cambia el comportamiento de la naturaleza de la realidad (de onda pasa a articula, de nergía pasa a materia). En otras palabras, una partícula no se manifiesta hasta que es observada. La idea de la mente cuántica nos invita a considerar cómo nuestros pensamientos y emociones pueden moldear nuestra experiencia de la realidad.
  16. Por otra parte, toda actividad anímica del ser humano tiene una respuesta bioquímica cerebral: por ejemplo, el placer, que es la expresión típica del ego, actúa a través de un neurotransmisor que es la dopamina… La dopamina es un neurotransmisor que se genera principalmente en el cerebro. Pequeña molécula, sintetizada en las neuronas. Su función es esencial en diversas áreas: regula el placer y la motivación. Estabiliza la actividad motora y la capacidad de atención. Afecta la liberación de hormonas, especialmente en la hipófisis. La dopamina desempeña un papel crucial en el aprendizaje, la memoria, el sueño, el estado de ánimo y la actividad motora. La carencia de dopamina está asociada con la depresión, y los niveles bajos de este neurotransmisor pueden afectar el estado de ánimo, aumentar el riesgo de desarrollar adicciones. desempeña un papel crucial en esta enfermedad neurodegenerativa. La dopamina también influye en la motivación y la sensación de placer cuando alcanzamos nuestras metas... en cambio la supraconciencia se mueve por la serotonina, la serotonina frena la tensión… La serotonina es un neurotransmisor muy relacionado con el control de las emociones y el estado de ánimo, aunque cumple también otro tipo de funciones: Regula el apetito causando la sensación de saciedad. Controla la temperatura corporal. Regula el apetito sexual... por eso el que duerme tranquilo indica que su supraconciencia la tiene tranquila…
  17. Consciencia neuronal o local / Conciencia no-local o supraconciencia

  18. Se ha comprobado, por ejemplo, a través de las ECM que el ser humano está constituido por una conciencia neuronal o local que desaparece con el cese de la actividad cerebral y una conciencia no-local o supraconciencia que perdura más allá de la muerte física, una entidad inmaterial «exterior» y «separable» del cerebro humano, aunque se exprese a través de las áreas corticales de este.
  19. La «conciencia» individual o personal vamos a considerarla como sinónimo de «mente» o «alma». Conocer qué es la «conciencia» mente o alma y si permanece más allá de nuestra existencia terrenal ha sido una cuestión objeto de estudio de muchos investigadores.
  20. Sobre el origen o naturaleza esencial de la «conciencia» individual o personal: tanto científicos como filósofos quedan desconcertados ante cómo es posible que una disposición de partículas inconscientes puede producir la «consciencia»: la vida psíquica, la experiencia subjetiva, un mundo interno tan vívido y subjetivo y más maravilloso aún la «conciencia».
  21. Explicar cómo se origina la «consciencia» o por qué existe la «conciencia» requiere más que identificar correlatos físicos; demanda una conexión conceptual entre procesos físicos y experiencia subjetiva. El problema difícil de la cuestión es saber cómo los procesos físicos cerebrales dan lugar a la consciencia: la experiencia subjetiva.
  22. La Conciencia y el ser humano

  23. Todo somos uno. Todos y cada uno de nosotros formamos parte del Universo. Somos un fragmento constitutivo, hecho del mismo material que el resto del Universo: energía universal. Todo es uno. La conciencia humana es la manifestación individual de una sola Conciencia: la Conciencia universal cósmica.
  24. A nivel de ser humano, la «conciencia» individual o particular participa de esa Conciencia universal o cósmica. La «conciencia» es un rasgo esencial de la naturaleza del ser humano, por tanto, conocer qué es la «conciencia», cómo se origina, si procede o no de la materia, si permanece más allá de nuestra existencia terrenal han sido cuestiones objeto de estudio de muchos investigadores y su respuesta podría tener implicaciones profundas para nuestra comprensión de nosotros mismos y del mundo que nos rodea.
  25. El ser humano en último término es esencialmente por energía e información. Es posible entender la «conciencia» como un paquete individualizado de energía con información. Cada ser humano es un paquete de energía interactuando constantemente con este vasto campo de energía que es el Universo. El cuerpo físico y todas las actividades mentales son energía, ondas electromagnéticas de distintas frecuencias y por tanto información… las actividades mentales se pueden objetivar como ondas de frecuencias variables en el electroencefalograma. Los experimentos científicos sugieren que la «Conciencia» es una sustancia fuera de los confines del cuerpo humano; una energía altamente ordenada y con la capacidad de transformar la propia materia física.
  26. Nuestra realidad estructural es que somos cuerpo, mente y una conciencia o supraconciencia… Antropológicamente el ser humano está formado por cuerpo que es materia y una mente con todas las actividades anímicas, mentales: memoria, pensamientos, recuerdos, conciencia… pero que en último extremo todo es energía: cuerpo-materia (energía de baja frecuencia) + mente (energía de alta frecuencia) + supraconciencia (energía de altísima frecuencia sutil) que es eterna, perdura siempre, es holística con la energía primera.
  27. Los seres humanos somos Cuerpo+Mente+Conciencia: Toda la actividad mental, todas las actividades mentales, emociones, sentimientos, conciencia, pensamientos son energías sutiles, son energías de alta frecuencia, son pura energía…  La mente (las actividades mentales: conciencia, pensamientos, recuerdos, memoria…) es energía de alta frecuencia, esas actividades mentales son energías de alta frecuencia… es decir, ondas electromagnéticas (un pensamiento, por ejemplo, es una onda electromagnética,  detectable con el electroencefalograma)… además hay una energía de altísima frecuencia sutil que perdura a pesar de la muerte clínica del paciente, que puede pasar a través de las paredes y puede transmitir información… es decir, que los seres humanos somos cuerpo (energía colapsada de baja frecuencia), mente con todas sus actividades (ondas electromagnéticas de alta frecuencia) y otra conciencia no-local  que perdura, que tiene continuidad fuera de nuestro cuerpo y que perdura a pesar de la muerte física.
  28. Para los materialistas la consciencia individual es generada por el propio cerebro (conciencia neuronal o local) y su enorme red de conexiones neuronales: no existe nada más allá de esa estructura y cualquier posible explicación sobrenatural queda eliminada. Sin embargo, desde el nuevo paradigma post-materialista se apunta la existencia en cada individuo de un ente real autoconsciente distinto del cerebro, una realidad no-material que ejerce una función de control sobre los procesos neuronales, de una conciencia no-local no localizada dentro del cerebro, independiente del cuerpo físico y que perdura más allá de la muerte física. Esa conciencia no-local es no-material y está compuesta por una organización de energías. La nueva ciencia acepta que la conciencia dota a las personas de potentes capacidades creativas para dar forma a sus vidas y a su mundo. La conciencia tiene la intención de hacer evolucionar a las personas hacia un bien mayor. Hoy esa dimensión que denominamos «Conciencia» individual se concibe como un «sustrato cuántico», una entidad inmaterial «exterior» y «separable» del cerebro humano, no-local, aunque se exprese “a través de las áreas corticales” de éste.
  29. La conciencia la hemos de interpretar como un flujo de energía que es información… las ECM y demás experiencias trascendentes nos muestran que hay un flujo de energía, de información, independiente del cuerpo… hay “algo” más que la conciencia local. Cuando el cuerpo está muerto desaparece la conciencia local o neuronal, pero persiste esta otra conciencia (conciencia no-local)… realmente tenemos otra conciencia aparte de nuestra conciencia neuronal.
  30. En el ser humano, en cada uno de nosotros existe una conciencia neuronal o local y una «conciencia no-local» o «supraconciencia». Cuando morimos desaparece la conciencia neuronal o local, pero persiste esta otra conciencia (llamada no-local o supraconciencia). La conciencia no-local o supraconciencia está por encima de la conciencia neuronal… es una energía muy sutil que no podemos detectar con nuestros órganos sensitivos y sensoriales, que tiene continuidad fuera de nuestro cerebro… es nuestra auténtica identidad, lo que nos hace únicos e irrepetibles, es una estructura, una energía sutil… Por consiguiente, en nuestra constitución podemos reconocer pues, entre otras, dos grandes instancias: la «consciencia» (conciencia neuronal o local) y la «conciencia» o conciencia no-local o supraconciencia (una dimensión energética por encima de la consciencia local). Esta conciencia no-local es eterna y constituye nuestra esencia, nuestra auténtica identidad.
  31. La supraconciencia de alguna manera participa de las cualidades de la Realidad última, del Principio, de la fuente, del Origen, de la divinidad y tiene todas sus propiedades, es omnipresente, omnisciente y omnipotente. Cada una de nuestras conciencias individuales tiene las propiedades del holograma total, de la Conciencia primera, de la energía cuántico universal, de la Inteligencia primera (y por tanto de alguna manera es divina, participa de esa Realidad última que denominamos Origen, Fuente, Dios), tiene la capacidad de colapsar energía, la conciencia neuronal no puede colapsar energía, quien colapsa la energía es la supraconciencia…
  32. «Consciencia» y «Conciencia»

  33. Las personas somos algo más que células, músculos, huesos y una piel que nos envuelve. Tenemos «consciencia» y «conciencia», dos dimensiones que nos dotan de humanidad. Aunque suenen casi igual, consciencia (con “s”) y conciencia (sin “s”) no tienen el mismo significado. Diferenciemos, aunque sea someramente estos dos conceptos: consciencia y conciencia. En el ser humano cabría distinguir, pues, dos tipos de conciencia: la «consciencia» y la «conciencia». La «consciencia» (consciencia neuronal o local) hace referencia a la función de la mente humana que recibe la información, la procesa y la retiene o no, para crear nuevos conocimientos o re-estructurar los ya existentes aumentando, de este modo, su nivel de consciencia sobre sí mismo o sobre el mundo que le rodea. La consciencia es el tejido etéreo que da lugar a nuestras experiencias subjetivas, nuestra percepción del mundo y nuestro sentido del yo.
  34. El proceso de la consciencia viene determinado por los sentidos, la imaginación y emoción, la capacidad de razonamiento de la mente, la memoria… Y la «conciencia» (sin "s"), conciencia no-local o supraconciencia, forma parte esencial del ser humano y es lo más importante del psiquismo como entidad adimensional, es una realidad que no es referible a ninguna otra, es irreductible e inmedible, autónoma, pues se ha demostrado que perdura más allá de la muerte; es la realidad primaria del ser humano. No es producto de la actividad neuronal, sino más bien es ella la que utiliza al cerebro y los sentidos como instrumentos para captar información y es su «consciencia» neuronal la que elaborara la representación del mundo.
  35. La consciencia es todo lo que experimentas. Es esa canción que se queda en tu cabeza. Es la dulzura de la mousse de chocolate, el dolor palpitante de un dolor de muelas, el amor por tus hijos, y la seguridad de que algún día vamos a dejar este mundo. Este mundo interno de experiencia incluye la rica vida interior que experimentamos cuando disfrutamos una taza de café, observamos el brillo del sol sobre un lago o reflexionamos sobre eventos históricos. Es un proceso personal donde uno es consciente de sus propios pensamientos, de su realidad interna. Se relaciona con el pensamiento, por lo tanto, siempre está en constante cambio, es un continuo que nunca se detiene, que siempre está procesando información, atendiendo a estímulos y respondiendo a ellos… es la forma en que percibes la realidad y la forma en que la vives, la experimentas…
  36. La consciencia la podemos definir como el conocimiento de nuestra existencia, de nuestras reflexiones y nuestros actos… el ser humano además de consciencia tiene también autoconciencia que la podemos considerar como un espejo donde se reflejan nuestros actos y donde podemos ver, valorar, apreciar, si nuestros actos son éticos o no, si hemos sido coherentes, etc…  y también dispone de una conciencia no-local que persiste después de la muerte física, que podemos denominar supraconciencia, y que estructuralmente es energía… La conciencia neuronal o local se origina en las neuronas y la interconexión entre la conciencia local y la conciencia no-local o supraconciencia se puede considerar como un intercambio cuántico de información a nivel de los microtúbulos de las células neuronales.
  37. La «consciencia» se define, en términos generales, como el conocimiento que un ser tiene de sí mismo y de su entorno. La consciencia implica varios procesos cognitivos interrelacionados. Consciencia se refiere al saber de sí mismo, al conocimiento que el humano tiene de su propia existencia, estados o actos. La consciencia es un estado de cognición: es la capacidad para representarse el medio en el que uno vive, conformando una verdad subjetiva que se refiere tanto a lo exterior como lo interior de uno mismo. Se la puede definir como el conocimiento percibido intuitivamente de algo en uno mismo. Tener consciencia es algo más que estar despiertos, que tener los ojos abiertos y sentirnos parte de esa realidad sensible que nos rodea. La consciencia es subjetiva: la consciencia es todo lo que experimentas, la forma cómo lo experimentas. Es esa canción que se queda en tu cabeza. Es la dulzura de la mousse de chocolate, el dolor palpitante de un dolor de muelas, el amor por tus hijos, y la seguridad de que algún día vamos a dejar este mundo. Es un proceso psíquico personal mediante el cual uno es consciente también de sus propios pensamientos, de su realidad interna.  La función de la consciencia es la representación mental de la información que le llega sobre lo que está sucediendo dentro y fuera del organismo de tal modo que el cuerpo pueda evaluarla y actuar en consecuencia. En este sentido, funciona como una central telefónica para las sensaciones, las percepciones, los sentimientos y las ideas, estableciendo prioridades entre toda esa información diversa recibida.
  38. Desde la perspectiva de la investigación más vanguardista, con el desarrollode la física cuántica ya Max Planck (físico alemán, 1858-1947) llegó a afirmar: “Considero que la conciencia es fundamental. Considero que la materia es un derivado de la conciencia”. La idea de que la conciencia, nuestros pensamientos, la esencia misma de nuestro ser… puedan explicarse por las enigmáticas leyes que rigen el mundo subatómico, ha ido ganando adeptos, sobre todo en los últimos años.
  39. Muchos científicos actualmente piensan que estos fenómenos no son meras peculiaridades del mundo microscópico, sino que son fundamentales para el funcionamiento del cerebro y la aparición de la conciencia. Esto está dando pie a considerar que nuestros pensamientos no están confinados a los límites del cráneo, y que la conciencia está íntimamente conectada al universo que nos rodea, con el que las neuronas del cerebro se comunican instantáneamente.
  40. Conciencia es ese darse cuenta o capacidad perceptiva absolutos que todo lo sostiene. Todo cuanto existe está sostenido e inmerso en un darse cuenta universal, es decir, en la Conciencia Absoluta. Si se percibe algo es porque está dentro de la Conciencia, es decir, porque hay un darse cuenta de ese algo: Alguien lo percibe No hay absolutamente nada que pueda existir fuera de ella. No puede haber absolutamente ningún objeto sustancial que no esté dentro de ella. Todo cuanto es posible percibir está necesariamente dentro de la Conciencia, que es infinita e ilimitada.
  41. La propuesta de David Bohm (físico estadounidense 1917-1992)) permite una descripción pertinente de la conciencia. Se postula una red de información holográfica cuántica no local distribuida universalmente que conecta nuestra conciencia con el cosmos cuántico-holográfico. Se trata de un despliegue informativo cuántico no local (un "fondo subyacente de información") que autoorganiza la materia, la vida, la mente y la conciencia. La información de nuestros estados mentales es una parte de la información contenida en esta jerarquía de campos de información cuántica.
  42. Este mecanismo por el que la conciencia individual puede abstraerse de un “fondo” subyacente de conciencia apunta a una mente o alma fuera del ámbito de la física clásica. La información contenida en ese “fondo subyacente” se distribuye en cada parte del mismo (¿conciencia individual?), conciencia individual/alma coherente con el fondo subyacente de conciencia que inunda el universo y con el que estamos conectados.
  43. En la concepción de la naturaleza holoinformacional del universo el universo se considera como un holograma total, un holograma, en el que cualquier parte del mismo con un tamaño suficiente contiene la totalidad de la información almacenada (En un holograma, cualquier parte del mismo con un tamaño suficiente contiene la totalidad de la información almacenada). En este modelo teórico, un fragmento de una memoria permanente se distribuye de forma similar por un árbol dendrítico, de modo que cada parte de la red dendrítica contiene toda la información almacenada en toda la red.
  44. Ello implicaría la idea de un Cosmos como una red infinita de hologramas, en la que cada parte de este sistema holográfico (¿conciencia individual/alma?) contiene la información sobre todas las demás..
  45. Comunicación consciencia-conciencia.  El Dr. López Martínez en la descripción que hace de su propia ECM nos lo relata de la manera siguiente: …allí se me diferenció totalmente lo que es la conciencia (sin “s”), de la consciencia (con “s”)  y a qué se dedican cada una de ellas y te puedo decir que ambas están en una relación total: la consciencia le cuenta a la conciencia y la conciencia le explica a la consciencia… la diferencia es que están desequilibradas porque la consciencia le puede contar todo a la conciencia y la conciencia lo entiende todo… Cuando la conciencia le explica a la consciencia a esta muchas veces le faltan palabras para poder definir con una claridad analítica lo que le ha transmitido la conciencia… la consciencia (con “s”) es la consciencia ordinaria, cotidiana y la conciencia (sin “s”) es  la Conciencia, alma o mente que en el fondo es lo mismo.
  46. Alma

  47. Según la interpretación de la antropología dualista clásica el ser humano básicamente está constituido por «cuerpo físico» y «alma»: el cuerpo físico, y concretamente el cerebro, gestiona el «consciente» y la «consciencia», por su parte el «alma» contiene la «conciencia» individual o particular. Los seres humanos tenemos, pues, «consciencia neuronal o local» y «conciencia no-local», dos dimensiones que nos dotan de verdadera humanidad.
  48. Siguiendo al Dr. SANS SEGARRA, estudioso de estas cuestiones, hemos de distinguir entre conciencia local, alma y supraconciencia o espíritu. Definimos la consciencia como el conocimiento de nuestra existencia, de nuestros pensamientos y de nuestros actos. La conciencia local o neuronal tiene su origen en la materia, en la actividad metabólica neuronal, es por tanto de origen material y su identidad viene definida por el ego. En el otro extremo está la supraconciencia o espíritu, nuestra auténtica identidad, holística con la Conciencia Primera y por tanto tiene sus propiedades, omnipresencia, omnisciencia y omnipotencia. En medio, existe el alma que conecta la supraconciencia con la conciencia local. Es nuestra historia y corresponde al subconsciente de Freud. El alma aporta las experiencias adquiridas durante nuestra vida en la dimensión humana.
  49. Consciencia / alma /supraconciencia o Espíritu: a esta supraconciencia muchos autores la llaman conciencia no-local porque tiene una continuidad fuera del cerebro, hay gente que la llama el espíritu... a la conciencia no-local la podemos denominar también «supraconciencia» porque está por encima nuestra conciencia local o neuronal.
  50. Conciencia, alma y supraconciencia o Espíritu todo constituyen como un ecosistema en el que todo está interconectado. Por un lado, tenemos la consciencia: es esta consciencia neuronal, bioquímica de nuestras neuronas que se inhibe, desaparece si inhibimos la actividad neuronal con algún anestésico o en el sueño…  en el otro extremo está la supraconciencia espíritu o conciencia no-local, que persiste eternamente y es nuestra auténtica identidad, lo que nos hace a cada uno de nosotros únicos e irrepetibles… tiene capacidad tiene intuición, tiene creatividad… y como dicen las filosofías orientales es la manifestación finita del infinito, es manifestación de la conciencia cuántica universal primera… O sea que tenemos los dos extremos: por una parte, la consciencia y por otra, la supraconciencia y en medio está el alma.
  51. La esencia del ser: el alma. La filosofía materialista no acepta la esencia del ser humano, niega que exista.  Pero todas las tradiciones y la propia experiencia de la vida nos recuerdan que, aunque es evidente que tenemos cuerpo físico, emociones y pensamientos, también es evidente que somos algo muy distinto. Los nombres que se atribuyen a esa parte esencial del ser son tan diversos como las culturas. Nuestra cultura judeocristiana a esa dimensión la denomina «alma» en el sentido de «esencia», como cuando se habla del “alma de las cosas” o «Ser», que es lo que somos en realidad. Desde esta perspectiva se considera que el «ser» o el «alma» humana es el aspecto del ser humano portador de las más elevadas cualidades del corazón y del espíritu que puedan concebirse. 
  52. La realidad más “real”, más significativa, del ser humano reside en la «conciencia» / «alma», una dimensión que trascienda el tiempo y el espacio, que perdura más allá de la muerte física, es inmortal y tiene existencia eterna. Recordemos la relación entre: Conciencia / Mente / Alma. El alma en su periplo terrenal pasa por una experiencia evolutiva y temporal en un cuerpo físico y en una personalidad individual, con el fin de adquirir comprensiones alineadas con la Verdad de la Realidad y el propósito del plan evolutivo universal.
  53. Algunos consideran que el alma es el principio de la inteligencia, agente universal del que cada ser absorbe una parte. Según estos, todo el universo no tiene más que una sola alma (Conciencia- Mente) que distribuye partículas a los diversos seres inteligentes, durante la vida, volviendo, después a la muerte, cada partícula al origen común donde se confunde con el todo, como los arroyos y ríos vuelven al mar de donde salieron.
  54. Más específicamente, el "alma" es la conciencia + nuestra conducta, todo lo que hemos vivido, nuestra historia, los actos que hemos hecho, lo que hemos hecho en esta vida, es decir, nuestra historia... el alma está formada por los aprendizajes que vamos realizando, lo que nos llevamos: experiencias, vivencias, memorias, karma… todo esto, junto con nuestra conciencia forma el “alma” … es nuestra historia, es lo que condicionará nuestras futuras reencarnaciones… (M. Sans Segarra)
  55. En la Realidad todo está relacionado, formamos parte del holograma total que es la Realidad ültima, el Origen, la Fuente, Dios y este holograma total está formado por millones de partículas que son nuestras supraconciencia individuales, particulares… por tanto, cada uno de nosotros tenemos las propiedades del holograma total, y en ese sentido somos “pequeños dioses”, somos “divinos”, …
  56. Cada uno de nosotros tiene su alma que es lo que le hace único, definitivo e irrepetible. La conciencia/alma nunca es humana, sino que asimila la experiencia humana desde la personalidad, pero es hijo/hija de Dios y no dejará de serlo nunca. La conciencia —o el alma— tiene que vivir la experiencia humana, irremediablemente, para construir su evolución. Lo que nosotros en nuestra experiencia terrenal hemos de mejorar es nuestra personalidad… lo que hemos de perfeccionar no es la conciencia/alma/supraconciencia, ya está cien por cien mejorada, lo que hemos de mejorar es nuestra personalidad que es la que permite expresarse al alma en todo su explendor en el mundo físico…
  57. Ante la pregunta sobre la naturaleza de la muerte nos encontramos con dos respuestas opuestas. Unos dicen que la muerte es la aniquilación de la conciencia; otros, que es el paso del alma o mente a otra dimensión de la realidad. Otros rechazan la idea de que la muerte sea la aniquilación de la conciencia. Según esta perspectiva, algún aspecto del ser humano sobrevive cuando el cuerpo físico deja de funcionar y acaba por destruirse. Este aspecto o dimensión humana ha recibido muchas denominaciones: psique, alma, mente, espíritu, ser o conciencia.
  58. Hay quienes creen que el alma es el principio de la inteligencia, agente universal del que cada ser absorbe una parte. Según éstos, todo el universo no tiene más que una sola Alma que distribuye partículas a los diversos seres inteligentes durante la vida, volviendo después cada partícula al origen común de donde salieron, fundiéndose con el Todo. Difiere esta opinión de la precedente en que parece que existe en nosotros algo más que materia y algo subsiste después de la muerte. Unos piensan que el Alma universal sería el Todo, Uno, Dios, y todo ser, parte de la Divinidad. Semejante planteamiento sería propio del panteísmo. Según otros, en fin, el alma es una entidad independiente de la materia, que conserva su individualidad después de la muerte. Esta idea, según la cual el alma es causa y no efecto, es la de los espiritualistas.
  59. ¿Dónde está la Conciencia?

  60. La «Conciencia» es una realidad esencialmente compleja e inalcanzable para nuestra mente racional, porque no se rige por las leyes racionales. Los actuales estudios conciben la «conciencia» como principio de inteligencia que capta información con la que evoluciona y se desarrolla a sí misma. Se la considera como una forma de energía con información que pasa de albergarse en el soporte neuronal, a otro plano de existencia que la ciencia oficial no ha llegado aún a delimitar. Existe en sí misma. No necesita cuerpo físico. El soporte físico (cuerpo físico) es un instrumento temporal a través del que se expresa en la experiencia humana. Entra y sale del cuerpo en los Estados Expandidos de Conciencia y con ello evoluciona. Tiene una memoria integral y guarda el conocimiento de toda su existencia. Es más que materia, más que energía y siempre es la misma a través de sus múltiples existencias.
  61. ¿Dónde está la Conciencia, está limitada en el espacio (en nuestra cabeza, en nuestro cerebro) y acotada en el tiempo? La evidencia apunta abrumadoramente a que el cuerpo físico no es todo lo que somos. Parece haber "algo" que continúa después que el cuerpo muere. Las ECM nos muestran que la mente (entendida como conciencia=supraconciencia=alma) puede seguir funcionando a pesar de que el cerebro esté paralizado. Además, a partir de la Física cuántica se puede corroborar que existe una conciencia universal que conecta a cada individuo con todo cuanto existe, ha existido o existirá y también la evidencia de que la conciencia sobrevive a la muerte.
  62. La investigación de vanguardia en mecánica cuántica ofrece evidencias de que la conciencia podría continuar después de que se detiene el corazón y el cerebro deja de funcionar. El cardiólogo holandés Pim van Lommel, famoso por haber dirigido la mejor investigación científica sobre las experiencias cercanas a la muerte (ECM), se mostró convencido de que la conciencia es no-local –que no se encuentra en ningún lugar físico concreto–, y que el cerebro actúa como un interfaz, un medio de comunicación entre nuestro cuerpo y esa conciencia no-local, que sería independiente de nuestro cerebro y, por lo tanto, inmortal. En definitiva, conciencia sería sinónimo de alma o espíritu. Pim van Lommel defiende que la Conciencia no tiene una base material, que el espacio no-local “es un espacio metafísico en el que la conciencia puede desenvolverse y ejercer su influjo. Según esta hipótesis, la conciencia es no-local y funciona como origen o base de todo, incluido el mundo material”. La tesis central del discurso de Van Lommel es que la conciencia es ilocalizable, existe sin lugar y espacio determinados. De este modo para Van Lommel la muerte sería algo así como un cambio de dimensión de la conciencia, ya que pasaría a formar parte de una conciencia cosmica no-local, donde el espacio-tiempo no existiría. Estos enfoques aún no son ampliamente aceptados por toda la comunidad científica y deberían reunir más evidencias para respaldarlos.
  63. ¿Sobrevive la «conciencia» a la muerte cerebral?

  64. Al final de cualquier vida, el cuerpo físico muere. La sustancia o materia que conforma ese cuerpo se deshace por completo. En ese momento, de acuerdo con la ciencia materialista, la persona desaparece para siempre. Sin embargo, en realidad y según se comprueba en las ECM la «conciencia» que habitaba en ese cuerpo no deja de existir. De hecho, después de abandonar el cuerpo físico, la conciencia, el alma, continúa teniendo experiencias en el plano emocional —también llamado “plano astral”—, así como en el "plano mental". El individuo, por lo tanto, sigue existiendo, por un tiempo, en el mundo astral, con todos los pensamientos y emociones que experimentó durante toda la vida física de la que acaba de salir.
  65. Las experiencias cercanas a la muerte (ECM)–de personas que han regresado de un estado de muerte clínica– corroboran muy bien las descripciones de la realidad posterior a la muerte. La investigación de la ECM no nos proporciona pruebas científicas de que, después de la muerte, pasemos a formar parte de la Consciencia infinita no-local, pero sí ha demostrado que se puede experimentar la conciencia independientemente del cuerpo, sin función cerebral. Las personas que han experimentado una ECM sostienen que se han sentido fuera de sus cuerpos, que han pasado a través de un túnel que conduce a otro mundo, que han visto a parientes muertos hace mucho tiempo, seres espirituales, “seres de luz”, etc... Nos falta mucho por saber, pero tenemos ya una serie de bases científicas demostradas a partir de la física cuántica, pruebas objetivas de que somos cuerpo, materia, somos conciencia local que es consecuencia de la actividad neuronal, y que desaparecen con la muerte física… pero que nuestra existencia continúa con una consciencia no-local (supraconciencia) que tiene continuidad fuera de nuestro cerebro y que tiene estas tres propiedades fundamentales: es eterna, inmortal, es holística y forma parte del Todo, en el que todo está hermanado… Existe, pues, una consciencia local que es un epifenómeno (es decir, consecuencia de la actividad metabólica de la materia) de la actividad neuronal y una conciencia no-local que es nuestra auténtica identidad que nos conecta con el Todo, con el Absoluta, con la Divinidad, con Dios…
  66. Es decir, además de una consciencia neuronal o local (consciencia) que desaparece en el momento en que el paciente está clínicamente muerto hay otra conciencia, otra información, que persiste, que es capaz de salir del cuerpo, actuar en otra dimensión energética e influir a distancia…  Es la conciencia no-local, una energía sutil que perdura más allá de la muerte física y que tiene continuidad fuera del cerebro, fuera de nuestro cuerpo.  Esa energía sutil de información continua viva y activa a pesar de la muerte física del paciente. Es capaz de salir fuera del cuerpo, capaz de atravesar estructuras sólidas y permanecer más allá del tiempo y del espacio, es capaz de conectarte vívidamente con experiencias incluso del pasado albergadas en el “eterno presente del alma”. Esa conciencia no-local es: eterna, inmortal, holística, omnipresente, (omnipresencia espacial y temporal –eterna-), omnisciente (omnisciencia -lo sabe todo-) …  participa de la Conciencia cuántica universal, de la energía primera, de la conciencia primera que es nuestro Origen y nuestro Destino… Esa conciencia no-local eterna constituye nuestra verdadera esencia, constituye nuestra más auténtica identidad… 
  67. En este contexto, ¿la muerte física supone el fin de nuestra existencia?  La ciencia hoy sostiene que más allá de materia, somos emergía. La energía ni se crea ni se destruye, se transforma. Las investigaciones recientes parecen mostrar que tras la muerte el flujo de energía que nos constituye no se destruye, no desaparece. De un cuerpo muerto sale un flujo de energía y esa energía puede superar los condicionamientos físicos y desplazarse más allá del espacio y del tiempo. Aunque quememos el cadáver o esperemos el fenómeno de la putrefacción no se pierde ni un átomo, la energía ni se crea ni se destruye… todos estos átomos vuelven al universo, nuestro cuerpo y nuestra conciencia, nuestra auténtica identidad que también es energía como es lógico perdura eternamente en otra dimensión energética.

Elaboración a prtir de materiales diversos

Ver también la seccción: LA CONCIÈNCIA


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